Tu cuerpo guarda historias que tu mente ha olvidado

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La ciencia confirma: El trauma se almacena en el cuerpo y la terapia somática es clave para la integración y reparación de la experiencia traumática. 

Un reciente estudio publicado en la revista Nature Communications (2024) ha demostrado que no solo nuestro cerebro tiene memoria, sino que las células de nuestro cuerpo también recuerdan.

Esto es especialmente significativo para la terapia somática y la manera en la que abordamos experiencias traumáticas.

En el estudio, liderado por Kukushkin y colaboradores (2024), se utilizaron células humanas no neuronales, a las cuales se aplicaron estímulos en diferentes patrones temporales.

Sorprendentemente, descubrieron que las células mostraban memoria y no solo eso sino que además esta memoria era más sólida y duradera cuando los estímulos eran breves y repetidos, separados por pequeñas pausas, en comparación con recibir un estímulo prolongado en una sola sesión.

El estudio además de descubrir que las células del cuerpo tienen memoria también ha demostrado que el aprendizaje distribuido en el tiempo es más eficaz que el aprendizaje concentrado, no solo en neuronas, sino incluso en células humanas que no son neuronales.

¿Qué implica esto?

  • Que la capacidad para reconocer patrones temporales, típica del aprendizaje y la memoria, no está limitada únicamente a neuronas, sino que es un fenómeno generalizado a nivel celular.
  • Estos hallazgos sugieren que los mecanismos moleculares de la memoria también se encuentran en sistemas celulares simples, lo que podría acelerar enormemente la comprensión del aprendizaje y la memoria a nivel molecular.

¿Qué significa esto para el tratamiento del trauma?

Esto es importante cuando hablamos de trauma. El trauma surge cuando nuestro sistema nervioso queda sobrecargado por una experiencia demasiado intensa o abrumadora que no logra integrar adecuadamente. Por ello, abordarlo con calma y respetando los ritmos naturales del cuerpo puede marcar una gran diferencia en la sanación.

Este estudio ofrece una validación científica para las terapias somáticas.

Estos métodos se basan precisamente en dar espacio y tiempo al cuerpo para integrar lentamente las experiencias difíciles, usando intervenciones suaves, breves y repetidas.

El artículo publicado en Nature Communications (2024) aporta perspectivas valiosas para entender y abordar el trauma desde la neurobiología, especialmente desde la visión del cuerpo y del sistema nervioso. Te explico cómo:

1. Integración celular como base del cambio terapéutico

La memoria celular no depende exclusivamente de circuitos neuronales complejos, sino de mecanismos básicos conservados en muchas células. Esto ayuda a explicar por qué los enfoques somáticos (terapia sensoriomotriz, Somatic Experiencing, etc.) pueden ser tan eficaces: porque trabajan precisamente con esa memoria corporal profunda.

2. La importancia de la repetición espaciada para integrar traumas

Este estudio muestra cómo el aprendizaje espaciado genera una memoria celular más duradera y profunda que el aprendizaje concentrado en una sola sesión. En el tratamiento del trauma, especialmente desde enfoques somáticos o sensoriomotrices, se observa exactamente lo mismo: trabajar en pequeñas dosis, dejando tiempo para integrar entre sesiones, produce cambios más duraderos.

El trauma implica, precisamente, una dificultad del sistema nervioso para procesar e integrar eventos que fueron demasiado intensos o que llegaron en momentos inadecuados. Este descubrimiento indica que las células (no solo las neuronas) son sensibles a los patrones de estimulación y pueden generar respuestas sostenidas (memorias celulares) dependiendo del patrón temporal.

Mar Ricart

Por lo tanto, sugiere que trabajar con patrones espaciados en terapia (por ejemplo, breves momentos de exposición a la sensación física del trauma o pequeños ejercicios de regulación emocional a lo largo del día), es una estrategia que aprovecha el diseño natural del sistema nervioso para integrar memorias nuevas más adaptativas, seguras y saludables.

Esto respalda científicamente que el tratamiento del trauma no debería ser apresurado ni sobrecargar al paciente con estímulos muy intensos en un corto período de tiempo, sino ofrecer estímulos y ejercicios pequeños, regulares y repetidos con tiempos adecuados para que el sistema nervioso los procese y los integre.

La pausa entre estímulos es crucial para una respuesta profunda y sostenida. En terapia del trauma las pausas terapéuticas son tan importantes como las intervenciones. No se trata solo de lo que haces durante la sesión, sino cómo y cuándo dejas que el paciente haga pausas para integrar esas intervenciones a nivel corporal y celular.

¿Cómo podrías aplicarlo concretamente en tu práctica?

  • Reforzar a tus pacientes (o a tu equipo terapéutico) por qué es importante que el trabajo terapéutico se haga de forma progresiva, con pausas y tiempo de integración entre ejercicios, sesiones y grupos.
  • Incluir ejercicios específicos de regulación sensorial o emocional repetidos a intervalos adecuados, aprovechando estos mecanismos naturales celulares.
  • Explicar de forma sencilla a los pacientes que están creando literalmente nuevas memorias celulares a través del trabajo terapéutico, que les ayudan a sanar experiencias traumáticas previas.

Cómo trabajamos en nuestro centro

En el Niu entendemos profundamente como funciona la memoria corporal. Gracias a mi experiencia previa en neurociencia (Mar Ricart, directora del centro) conocemos en profundidad los mecanismos biológicos que permiten integrar las experiencias traumáticas y generar nuevas memorias saludables y seguras.

Nuestra práctica terapéutica incorpora estas ideas mediante ejercicios sencillos, pausas conscientes y acompañamiento suave y repetido, que permiten al cuerpo generar cambios profundos desde dentro hacia fuera. Nuestro objetivo es acompañarte en un proceso seguro y respetuoso que te permita reconectar contigo mismo, sanar heridas emocionales y vivir desde un lugar de mayor bienestar y plenitud.

En definitiva, este estudio refuerza algo que ya observábamos en consulta: la importancia de respetar tu ritmo interno y trabajar desde la experiencia corporal. La ciencia lo confirma, y nosotras sabemos acompañarte en ese camino.

Referencia original: Kukushkin, N. V., Carney, R. E., Tabassum, T. & Carew, T. J. (2024). The massed-spaced learning effect in non-neural human cells. Nature Communications, 15, 9635. https://doi.org/10.1038/s41467-024-53922-x

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